El fracaso nos hace mucho más sabios que el éxito. Es frecuente descubrir la solución adecuada a través de la que no lo es. Si alguien nunca se ha equivocado, lo más probable es que tampoco haya descubierto nada; qué triste sería no???. MªJosé.
Me quedo con esta frase "Detectar los errores, analizarlos, reconocerlos, asumirlos y tratar de aprender de ellos es un camino excelente para la mejora de las personas, de los profesionales, de las instituciones y de la sociedad", con ello no cabe lugar a duda de que los errores son el comienzo de un gran aprendizaje.
Tal y como comenté desde el foro de la WEBCT, la via idónea para aprender es equivocarse y corregir los errores. Cuando somos pequeños, por poner un ejemplo claro, nos caemos al suelo una y otra vez hasta que aprendemos a andar correctamente. Lo mismo ocurre con la lectura, a base de malas pronunciaciones, lecturas lentas etc acabas adquiriendo fluidez, pues aprendes de tus propios errores. Lo mismo ocurre con las matemáticas, a base de equivocarte múltiples veces en la resolución de un problema acabas adquiriendo la forma y el proceso correcto para resolverlo.
Un refrán que resumiría todo esto es el siguiente:
Estoy de acuerdo con el texto de Miguel Ángel Santos Guerra, porque pienso que es bueno equivocarse y que no hay que regañar a los niños cuando se equivocan ni ridiculizarlos como hacen algunos profesores, sobre todo en la ESO. Me parece que es muy importante fijarse en qué fallan los niños y por qué fallan, pues alomejor no es solo un problema de ellos, el problema también puede estar en que el sistema que usa la maestra no es el adecuado o no es acogido como ella esperaba.
Además, en las aulas donde los maestros/as no dan la oportunidad a sus alumnos/as de equivocarse, no se está produciendo el proceso de enseñanza-aprendizaje, y al intentar tapar los errores es cuando llegan las desigualdades, pues el alumno que siempre se equivoca y no recibe la ayuda necesaria se desmotivará e irá más retrasado que los demás y esto puede repercutir en cursos posteriores, ya que cuando a un niño se le pone la etiqueta por ejemplo de vago, el niño asume que lo es y no hace nada por intentar cambiarlo.
El fracaso nos hace mucho más sabios que el éxito. Es frecuente descubrir la solución adecuada a través de la que no lo es.
ResponderEliminarSi alguien nunca se ha equivocado, lo más probable es que tampoco haya descubierto nada; qué triste sería no???.
MªJosé.
Me quedo con esta frase "Detectar los errores, analizarlos, reconocerlos, asumirlos y tratar de aprender de ellos es un camino excelente para la mejora de las personas, de los profesionales, de las instituciones y de la sociedad", con ello no cabe lugar a duda de que los errores son el comienzo de un gran aprendizaje.
ResponderEliminarBelén
No puedo publicar como Belén!
ResponderEliminarholalaa
ResponderEliminarTal y como comenté desde el foro de la WEBCT, la via idónea para aprender es equivocarse y corregir los errores. Cuando somos pequeños, por poner un ejemplo claro, nos caemos al suelo una y otra vez hasta que aprendemos a andar correctamente. Lo mismo ocurre con la lectura, a base de malas pronunciaciones, lecturas lentas etc acabas adquiriendo fluidez, pues aprendes de tus propios errores. Lo mismo ocurre con las matemáticas, a base de equivocarte múltiples veces en la resolución de un problema acabas adquiriendo la forma y el proceso correcto para resolverlo.
ResponderEliminarUn refrán que resumiría todo esto es el siguiente:
"De los errores se aprende"
Estoy de acuerdo con el texto de Miguel Ángel Santos Guerra, porque pienso que es bueno equivocarse y que no hay que regañar a los niños cuando se equivocan ni ridiculizarlos como hacen algunos profesores, sobre todo en la ESO.
ResponderEliminarMe parece que es muy importante fijarse en qué fallan los niños y por qué fallan, pues alomejor no es solo un problema de ellos, el problema también puede estar en que el sistema que usa la maestra no es el adecuado o no es acogido como ella esperaba.
Además, en las aulas donde los maestros/as no dan la oportunidad a sus alumnos/as de equivocarse, no se está produciendo el proceso de enseñanza-aprendizaje, y al intentar tapar los errores es cuando llegan las desigualdades, pues el alumno que siempre se equivoca y no recibe la ayuda necesaria se desmotivará e irá más retrasado que los demás y esto puede repercutir en cursos posteriores, ya que cuando a un niño se le pone la etiqueta por ejemplo de vago, el niño asume que lo es y no hace nada por intentar cambiarlo.